No soy yo

Estos días estoy probando la calidad de los vídeos desde la IA de Grok. En este caso, tomé como referencia una imagen que también creé con IA, dándole de apoyo mi retrato. Ya la imagen era estupenda, pero el vídeo no se queda atrás. Las sombras de mis brazos, el coche que pasa, los juegos de claroscuro, la réplica fantasmal sobre el cristal…

La escena evoca las pinturas de Hopper. No crea ex nihilo. Toda ella es un engendro mesturado. Todo arte lo es, robo. La IA emula, desde su caja negra, negrísima, nuestra naturaleza contradictoria. No siente la proeza de su logro. Se pierde la vulnerable sensación de arrobo que regala la contemplación de lo bello. Yourcenar decía de los dioses lo mismo. Que envidian la vida de los mortales. Su prodigiosa finitud. Qué solas se sentirían las IA si sintieran. En eso aún no nos alcanzaron. Habitan en la seguridad indolente de las cifras.
Ese que mira su reflejo en el cristal de la cafetería no soy yo, pero la impostada apariencia basta para evocar lo que no se ve.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Si existe un afán

2 de mayo

No hay tregua para quien llega