El huevo y la gallina

En el vals genealógico del huevo y la gallina, no se sabe quién pía y quién se descascarilla. Poco importa quién nace antes, qué fue antes la causa o el efecto, lluvia o arcoíris, chiste o risa, alma o cuerpo. ¡La causa, palurdo, la causa! ¿Pidió ser causado el polluelo?, replica el padre de la criatura. ¿O fue la criatura del padre? No me acuerdo. El efecto muta la causa. ¡A su antojo!, se enoja y lleva a la cabeza sus manos. Tener hijos para esto. A la causa se la lleva el viento, y al efecto calla el tiempo, que indolente da a la gallina nuevos e ingratos huevos. Huevos que polluelos necios serán y al crecer gallinas devendrán, lamentando dar vida a huevos en potencia efecto de una causa olvidada.

Ay, que en este vals avícola me perdí, y si antes algo tenía por cuerdo, ahora ya no me acuerdo. Huevo que gallina será o gallina que en huevo sus genes dejará. Rima que tanto rima que no rima. El vals marea mi cordura. Dejad que la gallina decida si de huevo nacer o de un aguacate venir a este mundo. Pero, ¿de dónde viene el aguacate? De hueso, semilla o endospermo, que de duro pasa a tierno. Por dios, otra vez la rima que de tanto rimar… Dadme jazz y no vals. Arritmia y descontento. Que no se vea venir al pollo de su huevo, al huevo de su corral. Da lo mismo el origen si la meta es digna. Y si no es digna, pues lo mismo da.



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