Dar la luz

Cuando girabas esos interruptores, tenías la sensación física de “dar la luz”, de activar un resorte intrincado que conducía al prosaico resultado de una bombilla incandesciendo. Tiene uno la sensación de que los objetos cotidianos de antaño se fabricaban pesados y consistentes para durar. Hoy los interruptores son artefactos de un plástico insulso, de pragmática levedad. Se diría que van a resquebrajarse de solo mirarlos. Nada está pensado ni fabricado para persistir. Ni siquiera su registro en redes se recuerda. Pasa y se sustituye. Un presente perpetuo aniquila la presencia de las cosas.   

Foto: Emilio Calvo de Mora.




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