No hay tregua para quien llega
Cada noche cazo versos.
Aguanto a veces dos aleteos.
Y cierro la estrofa.
No dejo un poema suelto.
El último no lo entiendo.
Cuanto más lo pienso.
Mirando al techo rindo el día.
No hay tregua para quien llega.
A Wislawa Szymborska
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