Antes de que el sueño me alcance

La clase de griego, de Han Kang. Leyendo de noche, en la cama, boca arriba, me detengo en este página. Reparo en la verdad que esconde la triple traducción. Bello, difícil, noble. Nada bello se consigue sin esfuerzo, aunque el empeño alivie la desazón. En ese afán desmedido, sin tutela ni otra presión que la voluntad, reside la nobleza. El tesón de la inocencia. 

Todo esto pienso mientras releo el verso griego. Todo eso y lo que dejo sin pensar en lo que callo, en el silencio que deja la insondable belleza cuando no es leída, ni pensada, solo vivida, inaprensible, fugaz y vulnerable. 

Sigo en mi lectura. Antes de que el sueño me alcance.



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