Miedo me da
Como garbanzos en remojo. Así dejé esta tarde los exámenes de mis alumnos de Bachillerato. Encima del escritorio, apilados, inertes. Sin esperanza de ser heridos por mi rúbrica. Paseé con mi hijo. Fuimos a comprar poesía en una tarde soleada, tras una semana lluviosa. Cuando volví a casa, ahí seguían, resignados, los exámenes. ¿Ya los corregiste?, me dicen los alumnos a veces. Miedo me da, contesto con media sonrisa. Mejor dejarlos reposar, que rediman en silencio sus errores. Mañana quizá, quién sabe, el tiempo eleve la benevolencia, aunque sea inmerecida. Mañana, o pasado mañana. Ya veremos. Miedo me da.

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